Esta canción la compuse al cumplir los 40. Y explica perfectamente cómo me sentí. Cómo me siento. El sonido no es muy bueno, pero la canción me parece cada día mejor. La letra es muy mía; la melodía me parece preciosa y, si encontrara su sonido, sé que tendría muchísima fuerza. ¿Qué me dices tú?
Este es un tema de esos circulares, rítmicos, crecientes y sumatorios, que tendría mejor acomodo en los 70 que hoy mismo. Es otra versión de mi concepto de música de baile. Tres acordes repitiéndose del principio al final de la canción, sobre los que van acomodándose ritmos, melodías e instrumentos. Escucha la percusión, irresistible, el bajo, muy melódico y, por encima de todo, el teclado. Ese órgano que más que tocarse, se percute. Esta canción, arreglada y pensada por 5 músicos, en vez de uno, sería acojonante. El resultado, no obstante, no es del todo malo. ¿qué te parece a ti? ¿Te apuntas a formar una banda conmigo?
Esto es una colección de sensaciones. Soy de tierra adentro y la visión y el olor del mar me emociona como pocas cosas. La canción es una baladita apañada con mucha guitarra acústica y armónica, mucha percusión y la ocarina como estrella invitada en la introducción. Lo que se hace dolorosamente patente con cada nueva canción es que necesito grabar mis temas con una banda que me ayude a ensanchar el sonido, que aporte ideas. Si escucháis los 5 y poco que dura la canción, veréis que después del solo, le hace falta algo a la canción. En mi cabeza estaba claro, pero no he sabido plasmarlo. De esta segunda parte me encantan la armónica temblorosa y los versos que se repiten, que son juegos de lenguaje muy típicos de mi forma de escribir.
Soy tan anticuado que cuando pienso en música de baile pienso en un rock'n'roll o en una pieza como esta que pongo aquí recién horneada. Me gusta la música sincopada que lleva el ritno en el alma, no en la ropa. Aquí hay un duelo de guitarras: una sucia, distorsionada y constante, y la otra cantarina, reververada e irregular. Como en muchas de mis canciones, empieza una voz y terminan 6 voces, 6, divididas en dos "falanges" de tres lanzándose los textos a la cara. La sección rítmica me encanta, es poderosa y vivaracha y me he atrevido, por vez primera, a soplar. Aprenderé a hacerlo mejor, lo juro. En fin, óyela; y cuando estés terminando, mira a ver si llevas el ritmillo con el pie, con eso me daría por satisfecho. Enjoy it!
Esta canción es otra secuela de mi separación. aunque en este caso, es una comparación entre lo que es y lo que fue. Entre el amor y la mezquindad. Entre el cielo y el infierno. Por lo que he sabido, de gente que ha escuchado esta canción, es la que menos suele gustarle al personal. Yo, sin embargo, le tengo un cariño especial. Compuse esta canción, enteramente, restando notas a los acordes, construyendo acordes (para mí) nuevos, pues eran variantes de acordes existentes. Hay dos variantes del acorde de Do mayor y de Re, y una variante de los de Si menor, Sol mayor y La menor. Si escuchas la guitarra rítmica, verás lo bien que suenan esos acordes abiertos y el resto de guitarras son sencillas, pero suenan muy bien. También hay un organito que viste mucho y los coros, cuando no desafino, son preciosos. Por último, la línea de bajo, aunque no se oye del todo bien, es muy, muy buena. Bueno, vaya rollo. El caso es que a la gente no suele gustarle este medio tempo que es, obvio es decirlo, uno de mis favoritos. A ver cómo te suena a ti.
Esto es, sin querer ser pretencioso, más que una canción, una pequeña suite. Son varias ideas que rondaban el mismo tema, la muerte, que para mí, no me preguntes porqué, suena a La menor. Todas las ideas van en La menor, que en guitarra es un acorde triste y hermoso. Tiene poca letra, pero densa, y mucha, mucha guitarra. A ver qué te parece.
Esta es mía sólo a medias. Hay una púa de regalo para quien adivine el grupo que grabó esta canción originalmente. Yo hice una versión en la que cambio la letra, obviamente (la original es en inglés) y añado un solo de guitarra que, está mal que yo lo diga, pero me quedó de puta madre. Lo de la púa va en serio, ¿sabes quién grabó la original?
Es este un rock and roll de amor. Un tema optimista y vocinglero dedicado a la nueva vida. Empieza a dos voces y termina con cinco, con una banda entera de rock: batería, bajo, dos guitarras, piano, teclas y mucha energía. El riff mola un huevo, el juego de voces es divertidísimo y tiene un final muy original. Es la típica canción que se toca al final de un concierto y suben 6 amigos con seis guitarras a tocar y suena tremendo. A mí, mal está que yo lo diga, me gusta por el marchuqui y el optimismo que derrocha. A ver si te gusta a ti. Sube el volumen y prepárate para un disparo en mitad del corazón.
A los 19 años, después de un verano cargando y descargando camiones en la fábrica de Mahou, pude, al fin, mercar mi primera guitarra. Una preciosa, sólida y magnífica Ibanez MC150. 123.000 pesetas de 1983, una pasta. Algún yonki cabrón me la robó hace 5 años para pagarse un chute, pero esa es otra historia. Cuando tuve la guitarra en mis manos, me dije: habrá que componer una canción para tocar con esta guitarraza. Y perpetré esto. Una pieza vigorosa, juvenil y muy surf. Como a los 19 yo era un tipo pelín pedante, llamé a la canción "Reiteración lógica", pero con los años se me cayeron al suelo las ganas de impresionar con las palabras. Como su nombre indica, la canción tiene una idea recurrente que va aliñándose consecutivamente con diferentes estructuras muy sencillas. No es que sea gran cosa pero, desde luego, está llena de encanto adolescente. Bueno eso es lo que a mí me parece, claro. Sirve para mover las caderas, eso está claro. Enjoy it!
Mi chica adora bailar. A veces, por aquello de compartir las aficiones, bailo con ella, pero lo que realmente me gusta es verla bailar. De eso es de lo que va esto. Cuatro acordes, un ritmillo contagioso, juegos de voces; le das una línea de bajo poderosa y que la percusión crezca a cada estrofa; por último, le añades una guitarra juguetona, y tienes esta Samba, con perdón de los puristas. Ya sé que Carlos Santana hubiera tocado un solo mejor, pero esta canción es mía, no de Carlos. Envidia.
Como tantas personas, yo también pasé mi separación, y fue traumática. En fin, dejando a un lado eso, que no es tema a tratar aquí, esta canción es una especie de recogida de aire y un paso adelante. Es una canción extraña. Las estrofas son dos acordes marcadas por mil guitarras distorsionadas que, juntas, parecen dibujar un cuarteto de violines. El estribillo, que es largo, es una hermosa progresión, aunque esté mal que yo lo diga. Me lo pasé bomba doblando las guitarras (en serio, debe haber seis o siete) y grabando las armonías vocales (también hay cinco o seis voces). El riff del bajo es fantástico, también, aunque mi poca pericia al grabar y mezclar no lo destaque. Y bueno, a ver si os divierte escucharla tanto como a mí tocarla.
Otra píldora pop-rock escrita para celebrar la existencia de mi cuñada Ángel. Yo la veo así. Eternamente fresca, alegre y profunda, mirona y cantarina. Quería decirle eso: que puede contar conmigo cuando haga frío, pero que me gustaría que nunca dejase de reír como ella sabe reírse cuando estoy alrededor.
La primera canción que le escribí a mi chica. Glosando la que era, entonces, su forzosa ausencia. Es una pieza que define muy bien mi forma de hacer música. Melodías pop, muchas guitarras y un evidente toque country. Me gustan mucho la letra, la línea de bajo y el solo de guitarra. Le falta, también, la armónica y le sobra sentimiento desesperado. A ver qué os parece. La cuelgo en honor de mi chica, Susana, que cumple años hoy. Te quiero, bitxarraka.
Bueno, a ver si soy capaz de explicarlo. Es una maqueta casera de un tema mío, no le busques más explicación. Es así de malo. Se trata de una dosis de rhythm and blues en estado puro que explica muchas de las cosas que sentí cuando decidí dejar Madrid y venirme a vivir al campo. Si la volviera a grabar hoy, seguramente le añadiría una armónica y le pediría a mi maestro Arturo que tocase como sólo el sabe la slide guitar. La grabación, por cierto es infame, pero es todo lo que fui capaz de hacer en casa con el ordenador y mis limitaciones como instrumentista. A ver si os gusta. (nota: valen incluso los insultos, eso sí, con una dirección donde pueda devolverlos)